27 sept. 2013

Deber y Deseo




Por fin he tenido un ratito para poder reseñar la segunda parte de la Saga de Darcy de Pamela Aidan. Deber y Deseo me parece un nombre muy apropiado para esta novela, ya que durante el transcurso de estas tres novelas Darcy se debate entre ellas respecto a Elisabeth Bennet, si en la primera novela conocemos el primer encuentro entre la pareja, la chispa que surge en Darcy y un poco el carácter de ambos y sus amistades, esta segunda novela, Elisabeth no aparece, pero nos adentramos en el mundo de  Darcy, conocemos a su hermana sus amigos y familiares mas cercanos. Darcy se da cuenta que Elisabeth ha calado mas dentro de el, de lo que el hubiera querido, pero mantiene el fuerte propósito de que no es adecuada para el, a pesar que en numerables ocasiones imagina como seria la vida con ella, o cual seria su opinión, en muchos momentos esta pensando en ella, pero Darcy decidido a olvidarla acepta la invitación a casa de un amigo suyo para empezar la búsqueda de una mujer apropiada para su apellido y para el, pero eso le mete en una aventura misteriosa, muy entretenida. La verdad es que este libro me ha parecido algo lento, un pelín aburrido, ya que no hay "enfrentamientos" ni apariciones de Elisabeth y todo transcurre alrededor de la vida de Darcy. Lo que mas me ha gustado de este libro es quizá, conocer la estrecha y cordial relación de Darcy con su ayuda de cámara, Flecher, el cual me parece un personaje muy curioso y carismático, es ahí donde están los puntos más humorísticos de esta novela sin dejar de ser ingeniosos. Supongo y espero que la tercera novela donde surgirá la declaración y los encuentros en Rosing Park, será más entretenida y estoy deseando ver como lo engancha la escritora, la que por cierto, creo que ha hecho un trabajo excepcional con estas novelas, muy fiel al estilo de Jane Austen. 

Para terminar al igual que hice en la reseña de la primera novela voy a dejar algunas frases del libro que me han gustado: 


“ él había adquirido el hábito de imaginar que Elizabeth estaba allí, a su lado.....Se había llegado a sorprender examinando minuciosamente una pieza de plata y preguntándose si su intrincada decoración sería del gusto de Elizabeth ” 

“Sí, ella podría sacarlo de aquel estado tan circunspecto. Pero ¿dónde podría encontrar otra mujer semejante? ”

“Pudo recordarla fácilmente la noche del baile: su figura, impactante por la redondez de sus curvas femeninas; los dedos pequeños enfundados en los guantes, que habían reposado con delicadeza en la mano de Darcy. De una cosa estaba seguro: estar en presencia de Elizabeth era conocer la dicha en su expresión más pura, sentirse más vivo que nunca.”

“Cerró los ojos y sintió un intenso dolor en el fondo de su corazón. Necesitaba cumplir con su deber. ...Él sabía que debía condenarlo al olvido y lanzarlo a las llamas. Tendió la mano hacia el fuego y los hilos quedaron colgando de sus dedos. El deber y el deseo luchaban a brazo partido dentro de su pecho. Tenía que prevalecer el deber.”




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